22 febrero 2013

El ardor de la sangre

Tenía ganas de leer algo de Iréne Némirovsky porque había oído hablar de ella y me apetecía probarla, así que me bajé este libro en formato electrónico, pero antes de empezar a leerlo, me lo encontré en una de las bibliotecas que frecuento, y como a mi me va más el papel, no me lo pensé dos veces. La vida de los personajes de este libro es normal, hasta que un crimen saca a flote historias del presente y del pasado turbias que hacen que todas las perspectivas cambien y que ya nada sea igual. 
He de decir que, a pesar de que está muy bien escrito, me decepcionó un poco, quizá porque me esperaba demasiado, quizá porque me recordó  en cierta forma a Dostoievsky, y aunque me gusta mucho, prefiero que cada cual sea cada cual.

Era una señora muy corpulenta y pelirroja, con un gran moño rojo y la piel muy blanca. Su hija parecía un nabo. En todo el tiempo que duró la visita, la pobre no paró de juntar y separar las manos, hinchadas de sabañones, sobre las rodillas y no dijo esta boca es mía. Era invierno. Nos sirvieron seis galletas en una bandeja y unos bombones rancios. Mi madre, que era friolera, no paraba de estornudar. Yo abrevié la visita todo lo que pude.

Iréne Némirovsky

Título: El ardor de la sangre
Título original: Chaleur du sang
Autor: Iréne Némirovsky
Traductor: José Antonio Soriano Marco
Editorial: Salamandra
ISBN:  978-84-9838-129-0
Páginas: 160
Reto: 10 clásicos en 2013 (1/10)