10 febrero 2014

Bendita palabra (Verónica García-Peña)

Verónica García-Peña, licenciada en sociología y periodismo por la UPV, ha autopublicado su primera novela Bendita Palabra, una historia llena de sangre ambientada en Bilbao y sus alrededores,  en la que un asesino en serie mata a adolescentes siguiendo unas pautas determinadas. 

Después de la aparición del cadáver de Miren Azpeleta, una adolescente, en el campus de Lejona, Lucía Ferrer, periodista encargada de cubrir la noticia, se ve totalmente inmersa en el caso. Ante la aparición de más cadáveres de adolescentes, todos con un nexo en común, decide investigar por su cuenta para así poder descubrir al autor del crimen, un supuesto asesino en serie, que tiene en vilo a la policía y a los habitantes de Bilbao.

El libro es  fácil de leer. Yo lo empecé el viernes pasado por la noche y lo acabé el domingo. La idea de la historia es buena y podría haberlo sido más si estuviera contada de otra forma, porque a mí me parece que la escritora todavía tiene que pulir mucho su manera de escribir. Y me explico. Aparte de los errores  (alguna puntuación usada de una forma que a mí me choca, laísmo-poco, mala conjugación de algún verbo, uso en exceso de los adjetivos posesivos cuando no es necesario, etc.) hay cosas que me han  llamado la atención, por ejemplo, que utilice la palabra «emparedado» (no había visto esa palabra desde que leí el último libro de Los cinco). Supongo que es una forma de evitar el «sandwich» inglés, pero luego aparece muchas veces la palabra «e-mail», en cursiva, eso sí, así que no sé muy bien por qué. Bueno, esto que es una tontería total (ya sé que estoy siendo muy tiquismiquis), en mi opinión le resta naturalidad. Aunque de lo que creo que más peca es de falta de fluidez.


 La autora repite las palabras muchísimo, no utiliza pronombres ni sinónimos y le quedan frases de este tipo: Llegó a su casa. La puerta de su casa estaba abierta. Decidió entrar en su casa y cerrar la puerta de su casa (esto es invento mío y quizá está un poco exagerado). También sigue utilizando el nombre y apellido de los personajes a medio libro, o cada vez que habla de uno de los muertos no se limita a decir su nombre sino que añade donde fue encontrado o repite una y otra vez detalles que ya ha dicho de antemano, dando una explicación como para que el lector no se pierda (lo que sería de agradecer  si no lo hiciera todo más lento y un poco como para tontos). Porque, a veces, así es como me he sentido: un poco tonta, ya que me han explicado una y otra vez, y más veces aún, detalles que con una vez ya es suficiente.

Leonor Ezquerro, sentada frente al ordenador de su escritorio en su habitación del piso compartido del barrio de Matiko, no paraba de teclear y hacer doble clic. (Se supone que ya nos han dicho antes que comparte un piso en Matiko y no hace falta que cada vez que mencione el piso añada que es compartido y que está en Matiko. No sé si me explico, pero yo ya me entiendo.)

Aparte de eso, creo que se alarga demasiado dando detalles que no son necesarios y que te hacen perder el hilo de lo que realmente importa.

Desde su mesa, veía cómo Aguado tecleaba sin parar en su ordenador. Él también había comido en la redacción, pero en lugar de un triste emparedado como ella, había degustado comida casera que había traído en una tartera. Lucía pensó que, al día siguiente, haría lo mismo. Seguramente tendría que comer allí debido a la gran cantidad de trabajo que tenía; sobre todo teniendo en cuenta que áun no había empezado el especial.

Fue a por otro café de máquina y de camino pensó en que esa noche se haría algo de comida y lo traería en un termo para comer allí. Quizá algo de pasta, aunque unas lentejas calentitas con los días de frío tampoco le desagradaban. A ella no le salían mal, pero sin duda, Alberto las bordaba.

Supongo que hay gente a la que todos estos detalles del tupper y demás le encantan. A mí me sobran porque lo ralentiza todo. Es cuestión de gustos.

 En resumen, la idea del libro no está nada mal y si lo puliese un poco y lo acortase creo que podría quedar algo bastante bueno.También me ha parecido bastante predecible, pero eso no hace que no quieras llegar al final. Sé que es la  primera novela de la autora y que es mucho más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, pero al escribir un libro siempre hay que tener muy en cuenta el producto final. Y hay que tener muy en cuenta la forma, porque escribir no solo consiste en tener  una buena idea. De todas formas, lo mío tan solo es una opinión. Estoy segura de que hay un buen número de lectores que disfrutarán con Bendita palabra, porque, de hecho, ha sido galardonada con un accésit en el I certamen literario Nemira, y si lo han galardonado, por algo será.

Título: Bendita palabra
Autor: Verónica García-Peña
Editorial: Autoeditado
ISBN: 9788461664054

Reto: Cruce de caminos negro y criminal.

4 comentarios:

  1. Coincido contigo en la reseña y me alegro de que sea así, pues algunas veces pienso, sobre todo cuando publico una reseña no muy buena, que quizás soy demasiado severo.
    Saludos.

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  2. Hola, David

    Yo también me lo estuve pensando un poco antes de publicar la reseña y si soy sincera he de decir que me he cortado mucho y que no he puesto ni la mitad de lo que tenía pensado.

    Imaginarse una historia y ponerla en papel no es fácil. Pero un escritor, o alguien que escribe, tiene que ser consciente de que el instrumento que utiliza son las palabras y que hay que manejarlas con soltura y hacerlo bien. A mí no me vale con que un libro tenga una buena idea, tiene que cumplir un mínimo en cuanto a la forma, tiene que estar bien escrito).

    En realidad, no creo que le hagamos ningún favor a nadie diciéndole que está bien lo que en realidad no nos lo parece.

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  3. Buenos días,
    totalmente de acuerdo en lo que dices, y sobre todo en lo de cortarse un poco. Se pueden tocar puntos negros (a nuestro entender), pero sin tirar por el suelo de forma vanal el trabajo del autor, que bien o mal, lo ha hecho con la mejor de las intenciones.

    Y sobre publicar o no, es el eterno debate. Yo sigo la política de si llego al final, reseño. ¿cuándo no llego al final? Pues cuando no tengo la "obligación" de leerla y reseñarla. Entonces abandono la lectura y le envío un correo personal al autor, además de poner en Goodreads que la lectura ha sido fallida.

    Un abrazo.

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  4. No me he leído la novela,pero creo que es una crítica ponderada.Todo autor de cualquier disciplina artística que exhiba su obra debe estar dispuesto a aceptar todo tipo de críticas.

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