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07 abril 2016

Los muertos viajan deprisa (Nieves Abarca y Vicente Garrido)

¿Un asesino nace o se hace? Hace no mucho leí algo sobre el tema, sobre el hecho de que gente normal y corriente se pueda convertir en asesino de la noche a la mañana por un motivo concreto: celos, dinero, venganza... y que ese tipo de asesinos es el que más abunda.  No hace falta ser un psicópata para que algo nos altere y lleguemos a matar. Y en eso se centran Nieves Abarca y Vicente Garrido en este último libro protagonizado por la inspectora de policía Valentina Negro y el criminólogo Javier Sanjuán.

La historia en la que se centra el libro tiene como protagonistas a una serie de escritores durante la semana Negra de Gijón y la de A Coruña. De camino a la primera, una escritora de novela negra es violada y asesinada en un "tren negro" en el que viajan todos los participantes de las jornadas y en la segunda otro de los escritores invitados aparece también asesinado de manera brutal y denigrante. Esta vez, Valentina Negro no sólo contará con la ayuda de Sanjuán sino también con la de Ignacio Bernabé, un policia de Gijón por el que se verá atraída, con la consiguiente tensión amorosa-sexual, lo que en cierta manera hará peligrar la relación entre la inspectora y Sanjuán. Pero además de la trama central, también recuperamos a un personaje del pasado, un violador de niñas llamado Albelo que sale de la cárcel ayudado por Pedro Mendiluce- un empresario que es lo peor de lo peor (hay una escena en una limusina que me ha puesto mala malísima). Albelo, con la ayuda de Mendiluce, cambia su apariencia física gracias a la cirugía estética y tiene como único objetivo vengarse de Valentina Negro y matar a Marta, la hija de la jueza que metió a Pedro Mendiluce en la cárcel en un episodio anterior.


Pero el libro no es sólo esto. Hay literatura dentro de la  literatura ( esas citas de  Hamlet, que yo adoro), hay reflexiones sobre la escritura, poesía, chascarrillos entre escritores- me pregunto si será así en la realidad, si los escritores de novela negra, en este caso, se llevarán bien, mal, tendrán líos, se criticarán unos a otros, sentirán celos y envidia,  en definitiva, si actuarán un poco como aparece en el libro. También hay violencia, menos que otras veces, o quizá yo no la he apreciado tanto, aunque los asesinatos siguen siendo macabros, duros, y en cierta manera, artísticos, lo que le da un toque. E intriga y acción.

Creo que este libro es más reposado, o quizá yo lo he leído más reposada porque no podía leer mucho al día. Me ha parecido más profundo, con acción, como he dicho antes, pero sin que llegue a abrumar, sin tantos datos,  más reflexivo. Con malos que pueden llegar a tener su corazoncito y por los que incluso  puedes llegar a sentir lástima o algo similar  y buenos que pueden llegar a sentir un odio tan fuerte dentro que les hace cambiar completamente. Con personas que hacen trampas y se sirven del trabajo y esfuerzo de otros para triunfar. Con dudas sobre las relaciones y miedo ante ellas y con una Valentina Negro que sigue siendo guapísima de la muerte (al igual que las demás féminas), pero sin que se haga tanto hincapié en esa perfección (de hecho me ha sorprendido gratamente saber que los nervios le causan un eccema en la piel- no porque me alegre, pobre Valentina, sino porque me parece mucho más real). 

Bien escrito, ágil, con buen ritmo,  una trama interesante, con reflexiones, repleto de citas literarias estupendas, con personajes convincentes, entretenido e incluso independiente, porque aunque aparecen personajes del pasado, tampoco es necesario haberse leído los anteriores, aunque yo creo que siempre es mejor empezar por el principio, por lo menos en estos casos, para ver la evolución de los personajes, de las relaciones e incluso de los escritores.

Por cierto, me encanta la foto de las vías del tren.

Título: Los muertos viajan deprisa
Autor: Nieves Abarca y Vicente Garrido
Editorial: B
ISBN: 9788466657815
Páginas: 446

10 abril 2015

Martyrium (Nieves Abarca y Vicente Garrido)

Martyrium es la segunda novela protagonizada por la inspectora Valentina Negro  y el criminólogo Javier Sanjuán, aunque en esta entrega la novela no se centra tanto en sus personajes. Creo que  Martyrium es una obra en la que nos encontramos mucho de Crímenes exquisitos por lo que  casi es mejor leerlas en orden para que no se nos estropee la lectura de la primera y para poder entender bien la segunda, ya que en esta se dan muchos datos y aparecen muchos de los personajes que aparecen en la primera.

De hecho, una de las tramas tiene su origen en el juicio  de  uno de los personajes de Crímenes exquisitos que para evitar que se le considere culpable coacciona a dos de los jueces que llevan el caso para que voten a favor de su inocencia. Por casualidad, uno de ellos es amiga de Valentina y le pide ayuda ya que su hija ha sido secuestrada por orden del que va a ser juzgado. Por eso, la inspectora decide ir a Roma, que es donde estudiaba la chavala,  para ver si puede hacer algo. Por otro lado, parece que un asesino en serie empieza a actuar en Roma también por lo que Sanjuán acude allí para prestar un poquito de ayuda. Y no voy a contar más, no porque no quiera, sino porque creo que es conveniente no contar nada y que cada lector lo vaya descubriendo por si solo.
 
Si tuviese que compararla con Crímenes exquisitos y elegir cuál me ha gustado más, no sabría qué decir. En Martyrium ya conocemos a la mayoría de los personajes por lo que los autores se centran más en la acción y la acción es trepidante. Los capítulos, no muy extensos, se alternan  presentándonos diversas situaciones protagonizadas por los diferentes personajes y este salto continuo de uno a otro no solo imprime rapidez a la lectura sino que te deja con el gusanillo de saber más. Quizá al principio de tanto salto se haga más difícil atar cabos, pero poco a poco todo va cuadrando a la perfección. 

La tensión se mantiene desde el principio hasta el final y eso que desde los primeros capítulos ya sabemos quienes son los malos malísimos, porque si algo tiene Martyrium son malos malísimos. Tengo que hacer mención especial a Doyle un australiano al que contratan tanto para arreglar un roto como un descosido y que a pesar de su maldad muestra algo de corazoncito, aunque al final la admiración que me causaba se ha ido a pique (cuando lo leáis ya sabréis por qué) y Rajida, una hindú que se dedica, entre otras cosas, a proporcionar vírgenes a hombres que piensan que las mujeres son tan solo un juguete con el que divertirse un rato y ya está.

Y esa es una de las cosas que me espanta de la historia: la forma en la que algunos hombres tratan a las mujeres, el hecho de que para satisfacer sus apetencias sexuales sean capaces de todo. Y me espanta porque, por desgracia, es muy real. En Martyrium, por supuesto, ese tema no se edulcora ni se maquilla.  Ni ese, ni la corrupción, el abuso de poder (lo que uno puede llegar a  hacer cuando tiene dinero, en fin) o cualquier tema que se trata. Supongo que es algo que caracteriza al estilo de los autores: la crudeza, el llamar a las cosas por su nombre y decirlas tal cual son y claro, a veces son tan fuertes que casi tienes que cerrar los ojos.

Puede que haya personas a las que el estilo en el que está escrito les parezca  demasiado grosero. Es directo, no lo voy a negar, y tanto para describir las escenas de sexo (consentido o sin consentir), como para los asesinatos, tortura y violencia no se escatima ningún detalle. A mí, particularmente, no me importa en absoluto.

Y qué decir de la ambientación, más elaborada no podía ser.  Yo no he estado nunca en Roma y no tengo ni idea de cómo es, pero da la sensación de que saben bien de qué están hablando. Igual que de las obras de arte,  descritas con todo detalle de tal forma que no sean difícil de imaginar. Creo que, en general,  detrás de la historia hay una labor de documentación impresionante.

En fin, un libro que atrapa, que tiene un ritmo frenético, que es duro y crudo por los temas que trata y por como son tratados, con sangre, violencia pero también  amistad y hasta un poquito de amor y con un final que, sin duda, hace que quieras leer el siguiente ya. Yo ya me lo he comprado, qué os voy a decir.

Por cierto, aunque no es una de las protagonistas, he elegido este libro para la yincana porque en el aparece una abogada llamada Sara Raqueño, tan ambiciosa, fría y mala como Raquel Conde, la abogada ex de Sanjuán que aparecía en Crímenes Exquisitos.

Título: Crímenes exquisitos
Autores: Nieves Abarca y Vicente Garrido
Editorial: Versátil
ISBN: 9788492929887
Pgs: 440
Kindle

04 febrero 2015

Crímenes exquisitos (Nieves Abarca y Vicente Garrido)

LAERTES: —¡Ay de mí! Luego, ¿ha perecido ahogada?
REINA: —Ahogada, ahogada.

Hamlet
William Shakespeare


Los protagonistas de esta historia que cuenta con ochocientas páginas en su versión papel son la inspectora Valentina Negro y el criminólogo Javier Sanjuán, que vive en Valencia pero acude a A Coruña para dar una serie de conferencias y sin comerlo ni beberlo, o quizá sí,  se ve envuelto en el caso que está investigando la policía. ¿Y cuál es? La aparición del cadáver de Lidia Naveira, una adolescente que había sido secuestrada al ir a correr una mañana, en un estanque,  vestida y maquillada como si fuera la Ofelia del cuadro de Millais.Al mismo tiempo (en realidad un poco antes) en Inglaterra aparece el cadáver de una joven llamada Pratricia Janz  sin sangre, decapitada, empalada y con dientes de ajo dentro de la boca. (¿Os suena a algo?). Pero las dos jóvenes no solo han sido brutalmente asesinadas, sino que también violadas y torturadas de una forma horrible.

De esta forma, el lector se ve envuelto en una trama llena de acción, de violencia, de sadomasoquismo, de tráfico de mujeres y prostitución que no da tregua. Ya desde el prólogo, que sirve para presentarnos a Valentina Negro al enfrentarse con un violador múltiple apodado El charlatán, el lector siente que el corazón se le va a desbocar. O yo por lo menos lo sentí, porque sí que he leído por ahí que el principio es un poco lento, pero a mí no me lo ha parecido en absoluto. De hecho, el principio del libro es hasta difícil de pillar porque va saltando de un asunto a otro y de un lugar a otro, de capítulo en capítulo,  y hasta cuesta centrarse para no perder el hilo. Todos esos saltos van conformando la que será la historia y nos van presentando a cada uno de los personajes que van a participar en ella.

Uno de los personajes centrales es la inspectora Valentina Negro. Guapa-guapísima, con un cuerpo de infarto, inteligente, modesta, decidida, valiente, sensible. Vamos la perfección hecha letra y a mí tanta perfección no me gusta demasiado. Es que, por tener, tiene hasta los pies perfectos. Ni un juanete y con los tacones que se trae, no sé, no sé. Leí en una entrevista a los autores que querían que la prota fuese estupenda porque hay muchas policías estupendas (no lo dudo) y porque no era lo típico, pero yo si creo que se está haciendo demasiado típico que todas las protagonistas de este tipo de libros sean maravillosas y a mí no me acaba de convencer. Luego está Sanjuan, que no es tan guapo, pero tiene su atractivo y encima es muy bueno en su trabajo. Por supuesto, no puede faltar la típica tensión sexual entre los dos, que cualquiera que me lea mucho, sabe que a mí no me va tanto, pero que creo que es un elemento casi esencial en toda novela que se precie o por lo menos es lo que parece.  También tiene una importancia relevante en toda la trama la familia de Vanlentina, especialmente su hermano adolescente Freddy y la nueva novia que se ha echado, Irina, una chica que está estupenda y que oculta muchas cosas bajo una apariencia angelical

Por otro lado tenemos a Lúa Castro (otra estupenda), redactora de sucesos de La Gaceta de Galicia, que se encarga de cubrir la desaparición de Lidia junto a su fotógrafo y compañero de cama, Jaime Anido, los dos con pocos escrúpulos y con muchas ganas de tener éxito. Tanto que Lúa te cae horriblemente mal por la de cosas que es capaz de hacer. Aunque a lo largo de la historia y a medida que el lector va adentrándose en su personaje, se descubren matices que hacen que la mires de otra forma.

Otros de los personajes que destacan en la historia son Pedro Mendiluce y Sebastian Delgado (este último es el hombre más odioso que te puedes encontrar en todo el libro),  un empresario y su ayudante para todo, que se dedican, entre otras cosas a celebrar fiestecitas para gente importante con prostitutas de por medio. Llama la atención el concepto que tiene Delgado sobre las mujeres. De hecho, no tiene desperdicio. Y lo peor de todo, es que hay quien piensa igual. En fin.

Por último está El artista, el malomalísimo de la historia, de quién se puede sospechar por ciertas pistas que van dejando aquí y allá, aunque es difícil estar seguro hasta el final, por lo que la tensión de adivinar quién o no, se mantiene de principio a fin. 

Pero Crímenes exquisitos no es solo un libro en el que un asesino va matando a un número determinado de personas. En la novela nos encontramos otros temas que cubren el sadomasoquismo, las relaciones de dominancia, el tráfico de mujeres y el poder. La historia no solo cuenta con personajes creíbles sino que está narrada de una forma muy cruda, con escenas que  pueden llegar a herir la sensibilidad de los lectores, de lo realistas y gráficas que son. No se escatima en detalles ni en el sexo, sadomasoquismo incluído,  ni en las torturas, ni en las descripciones de los cadáveres, lo que a algunos les puede parecer duro, aunque, por ejemplo,   todo lo que tiene que ver con el tráfico de mujeres es duro en sí y en esta historia, ficción aparte, hay mucho de realidad. Por desgracia.

En conclusión,  yo diría que es una historia cruda, vertiginosa, que no da tregua, con algunos personajes que te pueden parecer odiosos, que para algunos quizá se extienda demasiado precisamente por todo lo que cuenta sobre ellos pero que, en mi opinión,  es necesario, con muchas referencias culturales que hacen que sientas curiosidad por buscar,  y un ritmo que no decae en ningún momento a pesar de su extensión.

Título: Crímenes exquisitos
Autor: Vicente Garrido y Nieves Abarca
Editorial: Versátil
Pgs: 688
Kindle.