Este es el segundo libro que leo de Susana Hernández y como en el anterior, Curvas peligrosas, las protagonistas son las subinspectoras de policía Rebeca Santana y Miriam Vázquez. Lo cierto es que me gusta mucho cómo escribe Susana porque tiene ese estilo que a mí me va de frases cortas, sencillez, naturalidad y frescura.
Para quien no haya leído nada de ella, Rebeca y Miriam, las protagonistas, son totalmente diferentes. La primera lleva poco tiempo en el cuerpo, viste de forma muy informal y va a todas partes en su Harley; Vázquez, sin embargo, es veterana y tiene gustos caros (de hecho, su mote es La marquesa) pero de alguna manera se complementan de maravilla y a medida que pasan las páginas (y las novelas) van teniendo una relación mucho más estrecha y fluida.
Esta vez se enfrentan a un asesino que antes de matar a sus víctimas les viola con un cuchillo jamonero y las tortura de manera muy sádica. El comienzo, desde luego, no puede ser mejor: Miriam llama a Rebeca, que está en su casa, para comunicarle que hay otra víctima, pero esta vez es alguien a quien Rebeca está muy unida. Sin embargo, al lector no se le revela la identidad de esa víctima por lo que la intriga está asegurada. De hecho, la autora termina el capítulo inicial con Rebeca vomitando por la impresión de la noticia y seguidamente nos lleva unos días atrás para saber cómo empezó todo. Y claro, tienes que leer y leer porque el suspense es tremendo. De hecho, si algo no falta en el libro es suspense e intriga.
Pero no creáis que la identidad de la víctima es lo único que te mantiene pegado al libro ya que también hay alguien que está acosando a Rebeca y le deja mensajes llenos de amenazas y, por supuesto, tampoco sabemos quién es. Además, aparece una nueva jefa con la que Rebeca había tenido un lío, y luego están las vidas personales de las protagonistas, aunque en este aspecto la autora se centra mucho más en la figura de Rebeca, quien da un giro a la relación con su madre y sufre tremendamente por la ausencia de su expareja, Malena, desde que se le ocurrió abandonarla unos meses atrás.
Pero no creáis que la identidad de la víctima es lo único que te mantiene pegado al libro ya que también hay alguien que está acosando a Rebeca y le deja mensajes llenos de amenazas y, por supuesto, tampoco sabemos quién es. Además, aparece una nueva jefa con la que Rebeca había tenido un lío, y luego están las vidas personales de las protagonistas, aunque en este aspecto la autora se centra mucho más en la figura de Rebeca, quien da un giro a la relación con su madre y sufre tremendamente por la ausencia de su expareja, Malena, desde que se le ocurrió abandonarla unos meses atrás.
Y quizá sea esto lo que menos me ha gustado. Ya sé que el hecho de que las protas tengan una vida personal sirve para que veamos cómo evolucionan y para descubrirlas, pero cualquiera que me haya leído un poco sabe que lo del amor en novelas de este tipo no me va demasiado y creo que a la historia Malena-Rebeca se le da demasiadas vueltas. Pero bueno, eso son manías personales. Lo que no quita para que haya disfrutado, claro.
Un libro entretenido, con mucho suspense, lleno de diálogos que le aportan rapidez, con cambios continuos de situación y personajes y frases cortas que le dan mucho ritmo, con un estilo natural, sencillo y fresco que engancha y un final que te pide leer el siguiente casi ya.
Título: Contra las cuerdas
Autor: Susana Hernández
Editorial: Alrevés
ISBN: 9788415098720
Pags: 288
Kindle
Título: Contra las cuerdas
Autor: Susana Hernández
Editorial: Alrevés
ISBN: 9788415098720
Pags: 288
Kindle

