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22 diciembre 2013

Algo que brilla como el mar (Hiromi Kawakami)

Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) estudió Ciencias naturales y fue profesora de Biología hasta que en 1994 apareció su primera novela. Sus libros han recibido los más reputados premios litearios, que la han convertido en una de las escritoras japonesas más leídas. 


Esto es lo que pone en la solapa sobre Hiromi Kawakami, autora de Algo que brilla como el mar. Yo la conocí hace tiempo gracias a un amigo que me recomendó su libro El cielo es azul, la tierra blanca y que en su momento me encantó. A veces, no sé muy bien por qué, necesito leer novela japonesa, quizá porque me hace sentir como cuando vas a comprar algo en cualquier comercio y te encuentras con un dependiente (masculino o femenino) que tiene una de esas voces que al hablarte te hace sentir como que flotas.

—¿Cómo te ha ido el día?—me pregunta mi madre todos los días.
—Bien, normal—le respondo yo.
«Bien» y «normal», siempre las dos mismas palabras. Las ocasiones en las que le doy una respuesta diferente se pueden contar con los dedos de una mano. Cuando tengo que responderle otra cosa, como «fatal» o «muy bien», intento no tenerla delante.
Es muy fácil no tener a mi madre delante, porque siempre está ocupada.

Edo Midori, el narrador de la historia, es un adolescente que vive junto a su madre, Aiko, y su abuela, Masako y nos cuenta parte de su día a día, lo que piensa y siente con respecto a pequeños detalles de su vida, su relación con sus amigos Hanada y Mizue,  un chico al que le gusta vestirse de mujer y una chica que está enamorada de él. Según pone en la contraportada, Algo que brilla como el mar es, por encima de todo, una historia en la que fluyen con naturalidad los aspectos más recónditos del alma. En realidad, en toda la historia no pasa nada especial que te atrape y sin embargo el día a día de Edo Midori te atrapa de alguna forma.

Ya lo decía al principio, no sé lo qué tiene la literatura japonesa que, de alguna manera, me transporta a una especie de estado de calma, en la que los sonidos se amortiguan y todo se vuelve lento y suave. No sé explicarlo muy bien, pero casi siempre que leo algo japonés, siento algo extraño dentro, como si me acolcharan y me aislaran de los ruidos y las prisas del exterior. Y la calma.

Creo que si tuviera que decidir entre lo que he leído de esta autora elegiría El cielo es azul, la tierra blanca, una gran historia de amor insólita y distinta que me cautivó, aunque la historia de Edo Midori tampoco está mal. Hace no sé cuánto, comenté por aquí que a veces los libros japoneses me descolocan quizá por la diferencia de cultura. Algunos diálogos me resultan extraños y quizá eso sea lo que me atraiga de este tipo de libros, o lo que les dote de ese algo particular que me transporta a no sé dónde, porque en los diálogos la gente que habla es parca en palabras, no da demasiadas explicaciones, dice lo justo, y parece que ahí se acaba todo y que para que siga se tiene que insistir. Están también los personajes, que son tan distintos, tienen otro tipo de problemas (aunque en realidad quizá sean los mismos enfocados desde otro punto de vista), otras prioridades diferentes a las que yo tendría.

—¿Estás enfermo?—le pregunté.
—No.
—¿Y cuál es el problema?
—Un paso de peatones.
—¿Un paso de peatones?—repetí.
—Sí, un paso de peatones. Estoy hundido.

En definitiva, un libro que se deja leer y que tiene su punto. No creo que esté al nivel de El cielo es azul, la tierra blanca, pero tampoco está mal.

Título: Algo que brilla como el mar
Autor: Hiromi Kawakami
Título original: Hikatte mieru monno, are wa
Idioma original: Japonés
Traductor: Marina Bornas Montaña
Editorial: Acantilado
ISBN: 9788492649624
Pgs: 267
Valoración: 3/5. Está bien.

06 mayo 2013

Lo bello y lo triste (Yasunari Kawabata)

No sé si a alguien le habrá pasado alguna vez lo que me ha pasado a mí con este libro. Como quería un premio nóbel para el reto de meribélgica pensé en Kawabata, así que fui a la biblioteca y saqué Lo bello y lo triste. El libro me resultaba muy familiar, pero lo achaqué a haberlo visto en la biblioteca más de una vez. A medida que iba avanzando en la historia me iba dando cuenta de que ya lo había leído, pero a pesar de que los personajes me resultaban conocidos y de que las situaciones se me hacían familiares, no recordaba el final, por ejemplo, ni la mayoría de los detalles. Al terminarlo he mirado en anobii y allí aparece que lo leí en el año 2011. A veces se me olvidan las historias, pero solo hacen falta unas pocas páginas de una relectura para recordarla. Pero con este libro me he quedado en blanco, lo que no sé si es bueno, porque eso significa que pasó sin pena ni gloria.

 Oki Toshio es un escritor que alcanzó la fama al escribir un libro en el que contaba su relación amorosa extramatrimonial con una chica mucho más joven que él, una niña de quince-dieciseis años a la que deja embarazada y que pierde su hijo en el parto. Muchos años después con la excusa de escuchar las campanas que anuncian el año nuevo, Oki viaja a Kyoto y le llama a Otoko, su antigua joven amante a la que abandonó, pero a la que nunca ha olvidado. Ella es entonces una pintora famosa que vive con una discípula, Sakami Keiko, con la que mantiene una relación. Quedan y ese encuentro es el punto de partida de todo lo que sucede a continuación: Keiko, que sabe cuánto hizo sufrir Oki a Otoko, decide vengar a su amada.

Lo bello y lo triste te mete en una atmósfera lenta y con un toque nostálgico como de día gris, de esos en los que apenas hay viento y parece que el tiempo se ha detenido. En realidad, esta sensación la tengo casi siempre que leo algún libro escrito por un japonés. Pero en Lo bello y lo triste la sensación se multiplica por tres. Y eso es lo que me ha gustado del libro, el tono, el clima que se crea. Pero lo cierto es que aunque el balance es más positivo que negativo, no es una historia que me haya entusiasmado. A veces he encontrado los diálogos absurdos e incluso las situaciones, claro que no hay que olvidar que es otra cultura muy diferente a la mía y que hay cosas que me pueden resultar extrañas. Pero creo que lo que más influye para que no me entusiasme la historia, son los personajes, que tienen (en mi opinión) un punto de insoportable: desde Oki que me parece un tanto repelente, hasta Keiko, que de tan espontánea y apasionada que es me resulta una especie de niña consentida. Pero claro, todo puede tener su explicación en la diferencia cultural.

Título: Lo bello y lo triste
Autor: Yasunari Kawabata
Idioma original: Japonés
Título original: Utsukusbisa to Kanasbimi to.
Traducción: N. M. de Machain
Editorial: Ultramar
ISBN: 847386185x
Pgs: 176
Reto: En busca del autor desconocido (Un autor ganador del premio Nobel de Literatura).
Valoración: Se deja leer.

24 marzo 2013

La niña que iba en hipopótamo a la escuela

Al morir su padre, Tomoko, una niña de 12 años, tiene que ir a vivir durante un año a la casa de sus tíos en Ashiya, una casa que antiguamente albergaba un zoo y que conserva un hipopótamo enano (hipopótama, en realidad) que su prima Mina, enferma de asma, utiliza para ir al colegio. En esa casa se encuentra con su tía abuela Rosa, alemana venida a Japón; su tía, bebedora empedernida y cazadora de gazapos; su tío, siempre elegante y ausente la mayor parte del tiempo; el jardinero fiel, encargado de cuidar del hipopótamo; la señora Yoneda, una criada interna, que en cierta manera es la que lleva toda la casa; Mina, su prima, sobre la que gira toda la historia y, por supuesto, Pochico, el hipopótamo enano que vive en el jardín.
 Compré el libro por el título, que me llamó la atención, así como su cubierta y su formato, un libro más tirando a cuadrado que a rectangular y que, de alguna manera, cuando lo ví en el escaparate de una librería llamó mi atención. La historia no está mal, es una historia bonita, llena de dulzura, contada de una forma muy sencilla. Los personajes la llenan entera, pero hay algo que la estropea bastante, que son las erratas. No deja de ser curioso, que siendo la caza de erratas el gran hobby de la tia de Tomoko, el libro esté lleno de ellas. Supongo que en el original no pasará lo mismo, que todo es cosa de la traducción, pero es que aparte de que, a veces suena muy forzada, hay fallos en la concordancia sujeto-predicado, en los plurales, omisión de palabras, etc y quieras o no eso hace que te distraigas de la historia y que estés más atento a buscar esas erratas.

Título: La niña que iba en hipopótamo a la escuela
Autor: Yoko Ogawa
Idioma original: japonés
Traductor: Yoshiko Sugiyama
Editorial: Funambulista
Colección: Literadura
ISBN: 9788496601987
Páginas: 413
Reto: En busca del autor desconocido (10. Un autor nacido en Asia)

Sauce ciego, mujer dormida

Sus palabras formaban una blanca nube parecida al bocadillo de un manga. Yo pude ver las palabras, tal y como lo digo, con mis propios ojos. Él les quitó la escarcha frotándolas suavemente con el dedo.

Fragmento extraído de El hombre de hielo.

Título: Sauce ciego, mujer dormida
Autor: Haruki Murakami.
Traductor: Lourdes Porta
Editorial: Tusquets
Páginas: 386
ISBN: 978-84-8383-047-5


La primera vez que saqué el libro de la biblioteca, no pude terminarlo. Ni siquiera llegué a la mitad. Me gusta Murakami, pero lo disfruto mucho más como novelista que como cuentista. Reconozco que no siempre tengo el humor apropiado para leer según qué cosas, así que a veces, procuro darles a los libros una segunda oportunidad. Y esta vez se lo he dado. Sigo pensando que disfruto más de Murakami como novelista que como cuentista, aunque él diga  en el prólogo que para él escribir novelas es un reto y escribir cuentos, un placer. O quizá por eso.

Este volumen consta de 24 relatos con temáticas muy diferentes entre sí: desde una mujer que se casa con un hombre de hielo, otra que se olvida de su nombre porque un mono le ha robado una medalla identificativa, un hombre al que se le pega en su espalda una tía pobre, o un chico que no para de hacer espaguetis para no tener que ocuparse de  los problemas de los demás. La mayoría de ellos, si no son todos, con un toque fantástico, surrealista.

He de reconocer que a medida que he ido avanzando, me ha ido gustando más.  Y si tuviese que quedarme con uno, me quedaría con la historia de Tony Takitani, un hombre incapaz de sentir la soledad hasta que se enamora y más.